El cambio climático y la creciente ``crisis ecológica``, junto con la pobreza y la desigualdad, son los principales desafíos de nuestra era a nivel ambiental, social y económico. Los gases de efecto invernadero producidos por la actividad humana provocan el deterioro de la capa de ozono y el cambio climático.
El aumento excesivo de gases de efecto invernadero contribuye a la variación de la temperatura y al deterioro de la capa de ozono que están constituidos por dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxidos de nitrógeno (NOx). El exceso de gases es generado por las diversas actividades del hombre, como el uso de energías eléctricas, la dependencia de las industrias de combustibles fósiles o la contaminación de las zonas urbanas por los transportes, el mal uso de los residuos, los procesos industriales, etc.
En realidad el cambio climático es un fenómeno ambiental de profundas consecuencias económicas y sociales que afecta principalmente a los países del Sur, situados en zonas menos preparadas estructuralmente para soportar dichos fenómenos naturales.
El impacto medioambiental repercute en gran medida en la sequía de los ríos y la falta de agua potable, como también en los cambios en las condiciones de la producción de alimentos y el aumento de desastres naturales como sequías, olas de calor e inundaciones.
En los últimos 150 años, la temperatura media ha aumentado casi 0,8 ºC en todo el mundo, y en torno a 1ºC en Europa. Los últimos once años figuran entre los más calurosos de los recogidos en los registros instrumentales de la temperatura de la superficie de la Tierra desde 1850. Por ello, se hace necesario emprender acciones a escala mundial para limitar las emisiones, ya que se prevé que se producirá un nuevo aumento de las temperaturas globales hasta los 4ºC para 2100. Si llegamos a dicha temperatura, los cambios serán ya irreversibles.
El calentamiento global se constituye por la absorción de la energía solar por parte de la tierra. La tierra al calentarse desprende calor a la atmósfera en forma de rayos infrarrojos. Sin embargo, parte de este calor vuelve a ser remitido a la superficie terrestre y la consecuencia es el recalentamiento de la misma. No obstante, aunque el efecto invernadero es un fenómeno natural y necesario para la Tierra, ¿por qué se habla de cambio climático como consecuencia de este efecto invernadero? Esto se explica al pensar que ha habido un aumento gradual y desorbitado de esta subida de temperatura en atmósfera y océanos.
La actividad humana, por su parte, ha sido la responsable de emitir una mayor cantidad de gases a la atmósfera, provocando un aumento mayor de la temperatura y como consecuencia, generando un calentamiento global.
Sin embargo, lo que todavía genera controversia es la fuente y razón de este aumento de la temperatura. Aún así, la mayor parte de la comunidad científica asegura que hay más que un 90% de certeza que el aumento se debe al aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero por las actividades humanas que incluyen deforestación y la quema de combustibles fósiles como el petróleo y el carbón. Estas conclusiones son avaladas por las academias de ciencia de la mayoría de los países industrializados.
La lucha contra el cambio climático también se lleva a cabo por algunas empresas y algunos sectores industriales, quienes ya están empezando a comprender que al recortar sus emisiones de gases invernadero no sólo combaten el cambio climático sino que también pueden ahorrar dinero, mejorar su competitividad y reforzar su reputación corporativa.
Cada vez son más las empresas que trabajan para reducir sus emisiones y luchar contra el cambio climático. Por ejemplo, una gran empresa multinacional que fabrica diferentes productos en distintas regiones del mundo ha ahorrado 1.500 millones de euros desde 1990 reduciendo el consumo de energía e instalando nuevas tecnologías respetuosas con el medio ambiente en sus fábricas. Además, ahorra entre 7 y 11 millones de euros gracias al uso de las energías renovables. Con estas medidas, ha reducido sus emisiones de gases invernadero en un 67% desde 1990.
Cerca de 11.500 grandes emisores del sector de la generación de energía y calor, y de determinados sectores intensivos en energía en la UE participan también en el comercio de las emisiones de la UE. En virtud de estos planes, están autorizados a liberar solamente una cantidad limitada de CO2 sin cargo alguno.Esto les anima a mejorar su eficiencia energética y a invertir en nuevas tecnologías respetuosas con el medio ambiente. El desarrollo de las tecnologías respetuosas con el medio ambiente también genera nuevos puestos de trabajo y abre nuevos mercados. Gracias a los programas de apoyo para la energía eólica en varios países de la UE, las empresas europeas suministran en la actualidad el 90% del mercado global de los equipos de energía eólica.
La lucha contra el cambio climático también se lleva a cabo por algunas empresas y algunos sectores industriales, quienes ya están empezando a comprender que al recortar sus emisiones de gases invernadero no sólo combaten el cambio climático sino que también pueden ahorrar dinero, mejorar su competitividad y reforzar su reputación corporativa.
Cada vez son más las empresas que trabajan para reducir sus emisiones y luchar contra el cambio climático. Por ejemplo, una gran empresa multinacional que fabrica diferentes productos en distintas regiones del mundo ha ahorrado 1.500 millones de euros desde 1990 reduciendo el consumo de energía e instalando nuevas tecnologías respetuosas con el medio ambiente en sus fábricas. Además, ahorra entre 7 y 11 millones de euros gracias al uso de las energías renovables. Con estas medidas, ha reducido sus emisiones de gases invernadero en un 67% desde 1990.
Cerca de 11.500 grandes emisores del sector de la generación de energía y calor, y de determinados sectores intensivos en energía en la UE participan también en el comercio de las emisiones de la UE. En virtud de estos planes, están autorizados a liberar solamente una cantidad limitada de CO2 sin cargo alguno.Esto les anima a mejorar su eficiencia energética y a invertir en nuevas tecnologías respetuosas con el medio ambiente. El desarrollo de las tecnologías respetuosas con el medio ambiente también genera nuevos puestos de trabajo y abre nuevos mercados. Gracias a los programas de apoyo para la energía eólica en varios países de la UE, las empresas europeas suministran en la actualidad el 90% del mercado global de los equipos de energía eólica.
La evidencia científica pone de manifiesto que la actividad humana y el uso de combustibles fósiles están impactando y amenazando el clima, el bienestar de la población mundial, la biodiversidad y el desarrollo sostenible. Las observaciones más recientes muestran que la emisión de gases de efecto invernadero alcanza cada vez valores más altos.
Las consecuencias más evidentes e inmediatas serán las sequías más extremas como fruto del calentamiento global, así como los cambios en los ecosistemas árticos, en las selvas y bosques tropicales. Las predicciones sobre salud, conflictos territoriales, escasez de agua, seguridad alimentaria, hambre y desastres naturales se agravan cada vez más rápido.
No obstante, la visión menos optimista de este fenómeno sostiene que es difícil disminuir la temperatura global del planeta, no porque carezcamos de los medios técnicos para ello, sino porque los gobiernos mundiales no están realmente dispuestos a reducir las emisiones de gases contaminantes.Sin embargo, se hace urgente la reflexión sobre políticas de gobierno y ponerlas en acción.
Los principales GEI que producen estos fenómenos naturales son:
Hay dos fuentes principales:
Uno de los GEIs más importantes y que mayor concentración registra en la actualidad es el CO2. El IPCC define al CO2, como un gas natural, subproducto de la combustión de combustibles fósiles procedentes de depósitos de carbono fósil, como el petróleo, el gas o el carbón, de la quema de biomasa, y de los cambios de uso del suelo y otros procesos industriales (por ejemplo, producción de cemento).
Es el principal GEI antropógeno que afecta al equilibrio radiactivo de la Tierra, ya que al absorber la radiación infrarroja aumenta la temperatura del planeta. Es el gas utilizado como referencia para medir otros gases de efecto invernadero, por lo que su potencial de calentamiento global es igual a 1.
La cantidad de CO2 en nuestra atmósfera supera hoy en día las 400 partes por millón (ppm) y sigue aumentando cada año.
Si desea conocer la evolución del aumento del CO2 en la atmosfera, te invitamos a visitar la página en la que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (National Oceanic and Atmospheric Administration, NOAA) comparte las mediciones de CO2 registradas en los diversos observatorios dispersos por el mundo.
Los principales GEI que producen estos fenómenos naturales son:
Aunque algunas décadas antes se habían publicado artículos sobre el Cambio Climático, el estudio del clima tal y como lo conocemos ahora no comenzó hasta 1958, cuando comenzaron a realizarse mediciones sistemáticas de la concentración de CO2 en la atmósfera en Mauna Loa y la Antártida. A continuación, veremos los momentos más relevantes en términos de progresos en la lucha frente al cambio climático:
Además, en septiembre de 2015 se hizo pública por las Naciones Unidas la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible a 2030. Son 17 objetivos que cubren la totalidad de las áreas de acción para mantener la temperatura global por debajo de 2ºC comparado con la era preindustrial.
En los próximos quince años, con estos nuevos objetivos que se aplican universalmente a todos, los países movilizarán sus esfuerzos para poner fin a todas las formas de pobreza, luchar contra las desigualdades y hacer frente al cambio climático, garantizando al mismo tiempo que nadie se quede atrás.
Si deseas aprender más sobre el Cambio Climático, te invitamos a visitar los siguientes enlaces, donde encontrarás los últimos reportes científicos al respecto:
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