Alicante Renace nació casi por accidente. En 2012, con la idea de celebrar la naturaleza de la provincia, la Asociación Enamorados de Alicante lanzó un concurso fotográfico sobre paisajes naturales alicantinos. Lo que era una iniciativa cultural pronto se convirtió en algo más grande: la promesa, asumida en 2014, de plantar un árbol autóctono por cada fotografía recibida.
Aquella promesa, sencilla, honesta y verificable, sostenida campaña tras campaña, cambió la vida del proyecto. De plantar con setenta niños del CEIP San Roque en el Monte Benacantil en noviembre de 2013 pasamos a movilizar cerca de 12.000 voluntarios medioambientales en el año 2025. De una sola jornada anual pasamos a un calendario bianual con Gran Reforestación de Primavera y Gran Reforestación de Otoño. De un solo monte pasamos a cinco emplazamientos distribuidos entre los municipios de Alicante y Calp. Y de 400 pinos carrascos plantados en una mañana pasamos a más de 30.000 árboles y arbustos autóctonos acumulados a lo largo de doce años.
La gráfica siguiente resume la evolución del proyecto en lo que más importa: la gente que lo sostiene. No hablamos de una proyección ni de una estimación: cada número corresponde a una jornada concreta en un lugar concreto con una fecha concreta que el proyecto publicó en su web y en sus redes sociales en el momento mismo de ejecutarla.

Cinco paisajes mediterráneos distintos · Cinco retos edafológicos distintos · Una sola metodología estratificada
Trabajamos sobre cinco emplazamientos con condiciones completamente diferentes. Un parque forestal periurbano sobre sustrato calcáreo. Una sierra calcárea con litosuelo somero. Un frente litoral dunar dentro de un Lugar de Importancia Comunitaria de la Red Natura 2000. Una parcela antes degradada por su uso como circuito informal de motocross. Y un humedal RAMSAR de titularidad autonómica, con sustrato salino, el último en incorporarse al proyecto.
Cada uno de ellos exige una adaptación específica de la metodología: cambia el sustrato, cambia la pluviometría, cambia la exposición al viento, cambia la amenaza sanitaria dominante, cambia la selección de especies y cambia el protocolo de mantenimiento. Lo que no cambia es el modelo: restauración estratificada en tres capas (arbórea, arbustiva y herbácea) con especies autóctonas de la alianza Oleo-Ceratonion sylvestris, voluntariado ciudadano masivo y seguimiento empírico de supervivencia campaña a campaña.

Seis frentes permanentes en los que el proyecto se juega la supervivencia cada campaña
Restaurar un ecosistema en el piso termomediterráneo semiárido del litoral alicantino no es una actividad neutra. Es una carrera larga contra media docena de frentes que actúan al mismo tiempo, que se refuerzan entre sí y que exigen una vigilancia técnica constante. Esta es la lista sincera de lo que enfrentamos cada año:

La pluviometría anual de los emplazamientos está por debajo de los 350 mm en todos los casos excepto Salinas de Calp. En 2023, año récord nacional de sequía, la precipitación anual en Alicante fue de solo 125 mm, un 33 % inferior a la normal, con tres largos periodos sin lluvia. Nuestra respuesta fue reforzar el protocolo de riegos de emergencia con intervenciones adicionales en octubre. La mortalidad global aumentó pero se contuvo por encima del 65 %.
Las temperaturas medias anuales de los emplazamientos periurbanos están ya sistemáticamente por encima de la normal 1991-2020, con anomalías documentadas de +0,9 a +1,4 °C en los últimos cinco años. La ola de calor de 2022, con temperaturas de más de 40 °C durante una semana, nos obligó a duplicar el aporte de agua en las intervenciones de emergencia. La DANA de octubre de 2024 en la provincia de Valencia nos recordó que el otro extremo del cambio climático también está aquí.
Trabajamos sobre suelos calcáreos pobres, sobre suelos dunares empobrecidos, sobre un ex-circuito de motocross que primero hubo que limpiar de más de mil kilos de escombros, sobre un humedal salino. Ninguno de nuestros emplazamientos parte de un suelo ecológicamente funcional: todos requieren la aportación previa de materia orgánica, el esparcimiento masivo de semillas de Pradera Mediterránea Mixta y años de cubierta herbácea antes de que el sustrato pueda sostener una masa forestal estable.
Nuestros pinos carrascos son vulnerables a Tomicus destruens, una plaga que tras los episodios de sequía intensa se vuelve masiva. Por eso el proyecto instaló en 2023 un subproyecto específico de control biológico integrado con 100 cajas nido para aves insectívoras y sueltas anuales de más de 200 mariquitas autóctonas (Coccinella septempunctata y Adalia bipunctata). En Monte Orgegia retiramos 50 kg de procesionaria del pino en 2025 para preparar la Reforestación de Primavera.
No ocurre todos los meses. Pero cuando ocurre —circulación de vehículos por zonas restauradas, daños a la cartelería, recolección no autorizada de vegetación— compromete el trabajo de años. Por eso uno de los frentes de nuestra propuesta normativa para 2026 es el endurecimiento al doble de las penas económicas en las ordenanzas municipales y la canalización de las sendas con valla baja perimetral.
Un árbol necesita cinco años para arraigarse de verdad. Un ciclo electoral dura cuatro. Un expediente de subvención puede tardar ocho meses en resolverse y llegar cuando la campaña de otoño ya ha terminado. Hemos trabajado con cuatro configuraciones políticas distintas en el Ayuntamiento de Alicante y hemos aprendido que la convicción técnica de la persona concreta en la concejalía importa más que el color político del gobierno municipal.
Casi tres de cada cuatro voluntarios asisten en grupo familiar · el 76 % son grupos multigeneracionales
Desde 2022 disponemos de datos finos de inscripción a través de la plataforma RockTheSport, auditados bajo RGPD. El análisis de ocho jornadas consecutivas (cuatro primaveras y cuatro otoños) nos ha permitido retratar con precisión quién es la gente que viene al monte y por qué vuelve. Los resultados confirman lo que veníamos observando en el campo desde 2014: este no es un proyecto de voluntariado ambiental convencional. Es un proyecto de familia extensa.

Esta estructura tiene implicaciones que van más allá de la fotografía. La literatura científica sobre experiencias ambientales significativas (Chawla, 1998; Wells y Lekies, 2006) identifica la exposición infantil a entornos naturales en compañía de un adulto significativo como el predictor más consistente documentado para la identidad ambiental adulta. Los niños que plantan un árbol con su madre o su abuelo en Monte Orgegia son, previsiblemente, los voluntarios ambientales de Alicante en 2040.
Sobre una base aproximada de 6.850 participantes únicos identificados mediante matching probabilístico con privacidad, más de una cuarta parte (27,4 %) vuelve a una segunda jornada, y un 7 % ha participado en tres o más ediciones. En el núcleo más duro del proyecto —las personas que han estado en las ocho ediciones analizadas— hay siete embajadores extremos. Esta proporción es excepcionalmente alta en el panorama del voluntariado ambiental español, donde los estudios del Observatorio del Voluntariado documentan tasas de retorno interanual inferiores al 15 % en proyectos de acción directa.

La distribución geográfica de los cuatro emplazamientos activos en Alicante no es casual: cubre estratégicamente tres de los cuatro cuadrantes urbanos del municipio y actúa sobre núcleos poblacionales con déficits históricos de espacios verdes de calidad. El proyecto opera, de facto, como política de reequilibrio territorial entre zonas con acceso desigual al patrimonio natural, interviniendo tanto en barrios de renta alta (Cabo de las Huertas) como en barrios de renta media-baja (San Gabriel, Villafranqueza-El Palamó). Esta capacidad de intervenir simultáneamente en barrios de distinta renta desafía el patrón documentado en la literatura europea según el cual la inversión en infraestructura verde tiende a concentrarse desproporcionadamente en barrios de mayor renta.
Cada jornada de reforestación incluye talleres ecológicos infantiles, monitores de educación ambiental, recorridos interpretativos y actividades específicas para niños y niñas. Colaboramos de forma estable con los centros educativos del entorno: CEIP San Roque desde 2013, colegios San Juan de la Cruz, Pedro Duque y Azorín desde 2019, y otros muchos en los últimos años. El proyecto ha formado parte de los ciclos formativos en Aprovechamiento y Conservación del Medio Natural como escenario de prácticas.
Sin administración pública no hay continuidad · El proyecto es, también, un reconocimiento al trabajo técnico de tres administraciones
Si Alicante Renace ha podido sostenerse durante doce años ininterrumpidos no ha sido solo por el esfuerzo ciudadano. Ha sido porque tres administraciones públicas —la Generalitat Valenciana, el Ayuntamiento de Alicante y el Ayuntamiento de Calp— han acompañado el proyecto con compromiso técnico real, no meramente declarativo. Esta sección es un reconocimiento explícito a ese acompañamiento, que incluye desde la cesión del suelo público y el suministro de material vegetal hasta el mantenimiento continuo del sistema de riego por goteo con agua reciclada.

La Generalitat Valenciana aporta al proyecto lo que probablemente es su activo técnico más crítico: el material vegetal. Todos los plantones que se ponen en el suelo en cada campaña proceden de los Viveros Forestales de la Generalitat Valenciana, con el Vivero Forestal de Guardamar como fuente principal. Esta procedencia garantiza la trazabilidad genética de las especies autóctonas conforme al RD 289/2003 sobre materiales forestales de reproducción, lo que no es un detalle menor: en un proyecto de restauración ecológica, saber de dónde viene cada planta y a qué región fitogeográfica pertenece marca la diferencia entre un trabajo riguroso y un gesto simbólico.
La Conselleria valida técnicamente la selección de especies de cada campaña, valida la adecuación del catálogo a la alianza Oleo-Ceratonion sylvestris del piso termomediterráneo semiárido, y acompaña institucionalmente las Grandes Reforestaciones. En 2025, con la incorporación de Salinas de Calp al proyecto, la Generalitat respaldó sobre el terreno la actuación con la presencia del Secretario Autonómico de Medio Ambiente en la Gran Reforestación de Otoño del 22 de noviembre. Ese respaldo autonómico fue también la prueba de que el modelo alicantino podía escalarse a otros municipios de la Comunitat Valenciana.
El Ayuntamiento de Alicante es el socio institucional principal del proyecto y su aportación se distribuye en muchas capas simultáneas. La primera y más evidente: el suelo. El Ayuntamiento cede el acceso operativo a cuatro espacios de dominio público municipal que suman 21 de las 22 hectáreas restauradas por el proyecto: Monte Orgegia (12 ha), Sierra del Porquet (4 ha), El Palamó / Villafranqueza (3 ha) y Cala Cantalar (2 ha). Cada uno de ellos es un espacio forestal cedido al proyecto para su recuperación ecológica y paisajística en un marco de gestión compartida donde la Asociación propone, ejecuta las actuaciones de restauración social y documenta cada campaña, y la Concejalía de Medio Ambiente garantiza la infraestructura, la vigilancia y la continuidad.
La segunda capa, la más importante desde el punto de vista técnico, es el mantenimiento. Todos los emplazamientos del término municipal de Alicante cuentan con sistema de riego por goteo permanente con agua regenerada de depuradora (EDAR), instalado y gestionado por el Ayuntamiento a través de Aguas de Alicante. El primer tramo se instaló en Monte Orgegia en 2020, cuando por primera vez tuvimos garantizada la supervivencia estival sin depender de cubas cada quince días. Desde entonces, el sistema se ha ampliado progresivamente a los otros tres emplazamientos alicantinos. Sin esa infraestructura, sostener 21 hectáreas de bosque mediterráneo con pluviometría por debajo de 350 mm/año simplemente no sería posible.
La tercera capa es la gestión forestal continua: limpieza de escombros y residuos, clareos selectivos, control sanitario de la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa), reparación de vallados, instalación de cartelería, adecuación previa del terreno en los emplazamientos nuevos. En El Palamó, por ejemplo, la Concejalía retiró más de 1.000 kg de residuos y reparó las vallas perimetrales antes de que pudiéramos ejecutar la Gran Reforestación de Otoño del 26 de octubre de 2024 con 1.600 voluntarios. Esa preparación previa no aparece en las fotografías del día de la jornada, pero es la mitad del trabajo.
La cuarta capa es la aportación económica anual, canalizada a través de la Concejalía de Medio Ambiente, que desde 2014 ha permitido financiar las campañas principales. A partir de 2024, la Gran Reforestación de Otoño pasó a ejecutarse con coste cero para el Ayuntamiento, íntegramente autofinanciada por las entidades privadas colaboradoras, mientras la aportación municipal se concentra en la Reforestación de Primavera y en el Concurso Fotográfico. Es un modelo de eficiencia pública creciente: cada euro de aportación pública moviliza más de once euros de valor social, y la tendencia sigue mejorando.
En noviembre de 2025, con la incorporación de Salinas de Calp al proyecto, el Ayuntamiento de Calp se convirtió en la segunda administración municipal que sostiene operativamente Alicante Renace. El gesto no es menor: significó aceptar que un proyecto consolidado en Alicante podía aportar valor técnico en un municipio distinto, con un ecosistema distinto, con un equipo técnico distinto. Y significó asumir la responsabilidad operativa directa.
El Ayuntamiento de Calp cede el acceso al humedal RAMSAR de Salinas de Calp y asume la instalación y el mantenimiento del sistema de riego por goteo con agua reciclada en este emplazamiento, con el mismo modelo que el Ayuntamiento de Alicante sostiene en los cuatro emplazamientos alicantinos. La coordinación operativa se articula con la entidad WAM como socio local en la Marina Alta. Para el proyecto, este escalado es la prueba empírica de que el modelo público-privado-ciudadano es replicable en otros municipios mediterráneos con espacios degradados y tejido asociativo local. Para el Ayuntamiento de Calp, es la apertura de un humedal RAMSAR a la participación ciudadana organizada con respaldo técnico externo.
La arquitectura institucional del proyecto —Generalitat Valenciana, Ayuntamientos (Alicante y Calp), sector privado con Certificados de Renaturalización, y ciudadanía organizada— no es el resultado de un plan estratégico de arriba abajo. Es el resultado de doce años de construcción progresiva, de ajustes sobre el terreno, de renovación anual de confianza entre las partes. Los roles se han ido definiendo con el uso: la Generalitat pone el material vegetal y valida la ortodoxia técnica; el Ayuntamiento de Alicante pone el suelo, el agua reciclada y la gestión forestal continua; el Ayuntamiento de Calp replica el modelo en su término municipal; las empresas colaboradoras aportan recursos privados complementarios con Certificados de Renaturalización verificables; y la ciudadanía pone las manos cada primavera y cada otoño.
Alicante Renace no es solo un proyecto de restauración ecológica. Es la evidencia, construida a lo largo de doce años ininterrumpidos, de que una ciudad mediterránea puede recuperar su relación con los espacios naturales que la rodean si hay continuidad técnica, rigor científico, colaboración público-privada-ciudadana sostenida y, sobre todo, gente dispuesta a volver cada primavera y cada otoño al monte.
El Premio Árbol 2026 al que el proyecto se presenta en este ejercicio reconocería no sólo una restauración forestal ejemplar, sino algo más profundo: la reparación del vínculo entre una ciudad y los espacios naturales que la rodean. Un vínculo que una sociedad urbanizada no puede permitirse seguir perdiendo, y que este proyecto ha demostrado que todavía se puede recomponer, con paciencia, con rigor técnico y, sobre todo, con gente.
ext. Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.
Como ciudadano. Inscríbete en las Grandes Reforestaciones de Primavera y Otoño a través de nuestra página web www.alicanterenace.es. Cada jornada es gratuita, abierta a todas las edades y está acompañada por monitores y equipo técnico.
Como familia. Ven con tus hijos, con tus padres, con tus abuelos. El 74 % de nuestros voluntarios asisten en grupo familiar: el proyecto está diseñado para que sea así. Hay talleres específicos para niños, hay tres franjas horarias para adaptarse a cada familia y hay un Certificado de Participación para quien lo necesite.
Como centro educativo. Contáctanos y trabajamos contigo el calendario de visitas, los materiales didácticos y el vínculo entre tu proyecto educativo y los emplazamientos del proyecto. Participan anualmente centenares de escolares.
Como empresa. El proyecto ofrece a las empresas colaboradoras un Certificado de Renaturalización, instrumento documental verificable en el marco del reporte de sostenibilidad corporativa CSRD (Directiva UE 2022/2464). 16 empresas lo acompañaron en 2025. Contáctanos para diseñar conjuntamente una jornada corporativa en alguno de los emplazamientos.
Como entidad social. Mantenemos convenios activos con más de 50 entidades sociales. Si trabajas con personas con diversidad funcional, con menores en acogida o con colectivos en situación de vulnerabilidad, diseñamos contigo una experiencia adaptada que integre la restauración ecológica con el objetivo terapéutico o educativo de tu entidad.