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Alicante Renace: restaurar la tierra para que vuelvan los gorriones y otras aves comunes de Alicante

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La pérdida de aves comunes ya no es una alarma lejana

La advertencia sobre la pérdida de 7,5 millones de gorriones en España en 25 años no es un dato abstracto ni ajeno a Alicante. SEO/BirdLife viene alertando de una caída cercana al 20% desde 1998, asociada a la pérdida de lugares de nidificación, la reducción de insectos para alimentar a los pollos, el uso de pesticidas, la contaminación y la escasez de vegetación urbana. La propia organización señala que una de las respuestas más eficaces pasa por la renaturalización urbana, con más vegetación, más insectos y una gestión más ecológica de parques y espacios verdes.

En la Comunitat Valenciana, referencia muy útil para entender lo que ocurre en la provincia de Alicante, los seguimientos difundidos con datos de SEO/BirdLife reflejaron un retroceso del 13,3% en aves urbanas y del 23,6% en aves de medios agrarios respecto a 1998. Dentro de ese grupo, la golondrina aparecía con un descenso del 51,4% y el gorrión común con un 22,3% de caída, lo que confirma una tendencia de fondo en especies muy ligadas a los entornos humanizados y a los espacios abiertos cada vez más empobrecidos en alimento y refugio.

Qué está haciendo Alicante Renace sobre el terreno

En ese contexto, Alicante Renace no actúa sobre una idea abstracta de “reforestar”, sino sobre la reconstrucción técnica del hábitat. Según las fichas públicas del proyecto y sus publicaciones, en Monte Orgegia, El Palamó, Sierra del Porquet y Cala Cantalar se acumulan 19.700 árboles plantados, 185.000 semillas plantadas y 12,5 hectáreas en restauración: Monte Orgegia suma 12.500 árboles y 105.000 semillas en 9 hectáreas; El Palamó, 2.400 árboles y 28.000 semillas en 1 hectárea; Sierra del Porquet, 2.600 árboles y 26.000 semillas en 1,5 hectáreas; y Cala Cantalar, 2.200 árboles y 26.000 semillas en 1 hectárea. Solo en la reforestación de primavera de 2026 en Orgegia se añadieron además 14 algarrobos de gran porte, 700 árboles, 300 arbustos y 1.000.000 de semillas de herbáceas de prado mediterráneo. Más información en www.alicanterenace.es.

No se trata solo de árboles: se trata de alimento, refugio y cadena trófica

La clave ecológica está en que el proyecto trabaja a la vez el estrato arbóreo, el arbustivo y el herbáceo. Alicante Renace ha explicado públicamente que esta combinación mejora la estabilidad del suelo, favorece la infiltración del agua y aumenta la resiliencia frente a la sequía, mientras que la siembra masiva de herbáceas acelera la cobertura vegetal temprana y favorece la actividad biológica, incluidos los polinizadores y la fauna auxiliar. En El Palamó, por ejemplo, el proyecto ha documentado la plantación de romero, esparto, hibiscos, algarrobos y argán; en Sierra del Porquet ha destacado especies como retama, pino piñonero y algarrobo; en Cala Cantalar se han usado encinas, coscoja, pino halepensis y tetraclinis; y en la comunicación general del proyecto aparecen de forma reiterada especies mediterráneas adaptadas al clima local como pino carrasco, coscoja, algarrobo, romero, lavanda, esparto, adelfa y efedra.

Por qué estas plantaciones sí son útiles para las aves

Desde el punto de vista ornitológico, esto importa mucho. SEO/BirdLife indica que el gorrión común es básicamente granívoro, pero también consume frutas, bayas e insectos, y que sus pollos necesitan sobre todo larvas, saltamontes, grillos y escarabajos. Es decir, no basta con tener árboles dispersos: hace falta un entorno con semillas, matorral, pequeños frutos, suelo vivo y abundancia de invertebrados. Por su parte, el jilguero europeo busca espacios ricos en cardos y otras herbáceas y está especializado en extraer semillas de ese tipo de plantas, además de nidificar en árboles o arbustos. Eso convierte a las siembras herbáceas y al matorral mediterráneo en un soporte directo para aves granívoras y para la base alimentaria de muchas especies comunes.

Qué aportan técnicamente las especies plantadas

Algunas de las especies empleadas por Alicante Renace tienen además una función ecológica muy clara. El romero está incluido por la Royal Horticultural Society entre las plantas que aportan néctar y polen para abejas y otros insectos polinizadores, algo esencial porque esos insectos terminan formando parte de la base trófica de numerosas aves. La coscoja tiene, según Arbolapp, una importancia ecológica “excepcional” por constituir refugio de numerosas especies de fauna y contribuir a formar y proteger suelo. Y el algarrobo, también según Arbolapp, destaca como refugio de fauna y protector frente a la erosión, algo especialmente valioso en ambientes secos, costeros y semiáridos como varios de los espacios intervenidos por el proyecto. En Monte Orgegia, además, Alicante Renace ha subrayado expresamente que el algarrobo ha sido elegido por su resistencia a la sequía, su capacidad para mejorar la fertilidad del suelo y su papel como especie nodriza generadora de sombra y microclimas.

Qué significa esto en términos de recuperación real

Lo más riguroso es no confundir una mejora de hábitat con un censo poblacional cerrado, pero sí puede hacerse una estimación ecológica razonada. Con casi 20.000 árboles y 185.000 semillas ya implantados en estas cuatro zonas, más actuaciones concretas de gran intensidad como el millón de semillas herbáceas en Orgegia, Alicante Renace ya está aumentando de forma tangible la disponibilidad local de alimento, refugio, posaderos, cobertura vegetal e insectos asociados. La estimación más prudente es que el proyecto puede estar elevando la calidad del hábitat para aves comunes en las zonas tratadas y su entorno inmediato en un rango aproximado del 15% al 25% en 2 a 4 años y del 25% al 40% en 5 a 8 años, especialmente para especies como gorrión común y otras aves ligadas a herbáceas, matorral y semillas. A escala de toda la provincia de Alicante el efecto directo todavía sería necesariamente mucho menor, pero a escala local el impacto sí puede ser apreciable y acumulativo. Esta valoración es una inferencia ecológica razonada a partir de las cifras de restauración publicadas, la estructura del hábitat generado y lo que SEO/BirdLife describe sobre las necesidades tróficas del gorrión y de aves granívoras asociadas a herbáceas y matorral.

Alicante Renace no solo planta: reconstruye paisaje vivo

El valor de Alicante Renace está en que su trabajo no se limita a sumar ejemplares plantados, sino a reconstruir paisaje funcional en espacios degradados de la ciudad y su entorno. En Monte Orgegia y Sierra del Porquet las fichas del proyecto describen expresamente la aceleración de la sucesión ecológica desde matorrales iniciales de Cistus y Rosmarinus hacia una cubierta más compleja y estable; en El Palamó se insiste en la recuperación de cobertura vegetal en un entorno calcáreo y semiárido afectado por erosión; y en Cala Cantalar se persigue restaurar un enclave litoral de alto valor ambiental sometido a presión urbanística y turística. Ese tipo de restauración es precisamente el que puede devolver recursos a las aves comunes que han ido perdiéndolos año tras año.

Declaración de Daniel Aguilar

“Para mí, recuperar la tierra es mucho más que plantar. Es devolverle a Alicante una parte de su alma natural, esa que durante años hemos ido perdiendo entre abandono, cemento e indiferencia. Cada semilla que ponemos y cada árbol o arbusto que sacamos adelante nace del apego a esta tierra, de la conciencia de que protegerla no es una opción estética, sino una responsabilidad moral con lo que somos y con lo que dejaremos a quienes vengan detrás. Si una persona ve reverdecer un espacio que antes estaba roto, entiende que todavía estamos a tiempo. Y si además ese espacio vuelve a dar alimento, refugio y vida a aves, insectos y biodiversidad, entonces ya no estamos hablando solo de medio ambiente, sino de dignidad, de memoria y de futuro.”

Una restauración que también devuelve esperanza

En un momento en el que el declive del gorrión y de otras aves comunes confirma el empobrecimiento silencioso del paisaje urbano y periurbano, Alicante Renace ofrece una respuesta concreta, medible y profundamente ligada al territorio. Más herbáceas, más matorral, más árboles y más estructura mediterránea significan más posibilidades de alimento y refugio para la fauna. Y cuando esa restauración se hace además con continuidad, mantenimiento, riego de apoyo, participación ciudadana y visión de largo plazo, deja de ser una acción simbólica para convertirse en una verdadera infraestructura ecológica local. Ahí es donde Alicante Renace está marcando la diferencia.